sábado, 9 de agosto de 2014

El Ébola y la debilidad de la fe.

El miércoles en la homilía de celebración de las fiestas patronales en honor a los santos: Justo y Pastor, - en Arrúbal (la Rioja)- el sacerdote oficiante me abrió los ojos al afirmar en su sermón – sin rubor- que pese a nacer en 1958 él jamás había vivido en una España católica. Y decía verdad.
España no es católica, ni tampoco lo era hace medio siglo. La fuerza de la fe entre los españoles es endeble incluso dentro de la propia Iglesia católica. Nuestro interés por los demás finaliza en el exacto lugar donde da comienzo nuestro egoísmo….Nuestro apego a lo banal, a lo material….Nuestra ansia por no perder la vida.

De qué otra manera puede entenderse que el anciano sacerdote Miguel Pajares, (afectado por el virus de Ébola) y la propia congregación de los Hermanos de San Juan de Dios que lo patrocina, hayan preferido un posible gasto de 400.000 euros para salvarlo en vez de encomendarse a Dios –mediante la oración- y pedir por el alma del enfermo.
Pedir principalmente por su alma…Por supuesto, ya que el cuerpo terrenal no es otra cosa que carne. Una carne que quedará muerta en este mundo, desprendida de su esencia (el alma) que pervivirá en la vida eterna….Eso al menos nos cuentan ¿No?.

Si el Señor ha permitido que varios ciudadanos de Liberia y Sierra Leona hayan superado la enfermedad (cuatro de cada diez la superan) … ¡Cómo no iba a interceder por uno de sus sacerdotes!
Por si las moscas, solicitaron la repatriación del cura al Gobierno de España. El propio sacerdote la pidió el día 5 con estas palabras:
"Me gustaría ir a España porque tenemos muy mala experiencia con lo que ha sucedido aquí. Aquí estamos abandonados. Queremos ir a España y que nos traten como a personas, como Dios manda",
El ministro de Defensa, Pedro Morenés, ordenó que se preparase un Airbus A310 medicalizado para proceder a la repatriación. Algo que es de una excepcionalidad abrumadora, pues resulta evidente que todo español que solicita una repatriación desde el extranjero no se encuentra con la misma disposición por parte del Gobierno, a no ser que se trate de un grupo numeroso en un país en guerra sobrevenida.
No puedo dejar de pensar en lo que hubiera sucedido si en vez de ser sacerdote, el repatriado hubiera sido un chico con “rastas” que tocaba la flauta en las calles de Monrovia acompañado de su perro…¿El gobierno del PP también le hubiera enviado un Airbus A310 medicalizado?
Es más…¿Por qué motivo -aprovechando el viaje- no se han traído al resto de enfermos del mismo hospital?, pues son personas y prójimos exactamente iguales al sacerdote…¿No?

Pero dejando a un lado el evidente trato de favor que el gobierno del Partido Popular dispensa según quien pida ayuda, lo verdaderamente preocupante para los que somos cristianos es verificar que ni tan siquiera la propia Iglesia cree en sus postulados, en la fuerza de la oración ni en el mérito supremo de dar la vida (si es necesario) por los demás a modo de voluntaria entrega. No es de extrañar que este país tenga una fe tan débil como cambiante, una fe que en la inmensa mayoría de las ocasiones se limita a asistir alguna vez a misa y ejercer de otra cosa distinta el resto de los días del año. Es difícil encontrar entre el rebaño a verdaderos católicos.

Estamos acostumbrados a que las organizaciones de ayuda humanitaria que dependen de la Iglesia nos cuenten las penurias económicas que padecen para poder realizar su loable tarea. Se solicitan donativos habitualmente, lo cual es entendible. Lo que ya me cuesta bastante más entender es la soltura con la que el pasado jueves el responsable de la orden de San Juan De Dios , afirmaba que “si el coste del traslado del sacerdote (400.000 euros) lo tenían que pagar ellos….Que lo pagarían y recurrirían a sus “amigos”. No ha sido necesario….Lo pagaremos entre todos. Y con 400.000 euros se puede casi construir un hospital en Liberia o en Sierra Leona, del que se pueden beneficiar miles de personas.

Si un sacerdote, con 75 años de edad y una trayectoria de ayuda a los demás prefiere que se lo lleven hasta España, en la única intención de no morir,…Es sencillamente porque demuestra un muy humano apego a la vida (a la suya), y evidencia una escasa confianza en que el “Señor” pueda solucionar el problema. Máxime en alguien seguramente muy consciente de lo que se puede hacer en Liberia con 400.000 euros. Tampoco andan muy sobrados de fe los responsables de los Hermanos de San Juan De Dios.

Al final resulta que el Párroco de Agoncillo-Arrúbal tenía razón, esta España nuestra de Católica…Nada de nada.

Se queda un tanto en entredicho lo que San Lucas nos cuenta en el Nuevo Testamento:
“ Dijo el Señor: Si tuvierais fe tanta como un grano de mostaza, diríais a este sicomoro (árbol) : Desasarráigate y transplántate al mar, y él os obedecería”

8 comentarios :

  1. Antonio De Orte09 agosto, 2014

    Es un punto de vista que por no ser católico ni me había planteado. Un artículo muy interesante que invita a reflexionar.

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  2. El sacerdote ha perdido su fe, de eso no hay ninguna duda. Pero los humanos somos debiles, y por eso no ayuda nada que la propia iglesia ponga en práctica situaciones como esta que dejan en evidencia a todo el colectivo . Ese sacerdote debió quedarse en su hospital junto a quienes dependían de el. Pero su falta de fe en que pudiera recuperarse fue mayor que la fe en su religión. Y como resultado este episodio tan lamentable. Como lamentable ha sido el hecho de que dos monjas de su equipo no fueran repatriadas, en lo que supone un " confesándole yo que se muera el cura"

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  3. la debilidad es una condición muy humana, y ante la posibilidad de la muerte se puede actuar abrazando la fe o dejandola a un lado, la congregación y el sacerdote optaraon por la segunda fórmula. En cualquier caso es cierto que el catolicismo es España es una cuestión social, los primeros bancos de las iglesias se llenan muchas veces de personas amorales que hacen alarde en la iglesia y luego trasgreden las normas y el espíritu de su propia religión. Famosas y habituales son estas imágenes, en la posguerra los mayores asesinos de cada pueblo, los delatores y verdugos con decenas de muertos a sus espaldas acudían a comulgar cada domingo a la iglesia. Es la España de la hipocresía en la que se ama al prójimo siempre que no sea negro, moro, pobre o enfermo.

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  4. La hipocresía es el pecado capital de la Iglesia, en eso coincide y comparte con la especie humana, porque la Iglesia y las religiones son la obra más perdurable de nuestra especie

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  5. Cuántas pruebas más necesitas para darte cuenta de que tu fe es un engaño como la preferencia por tal o cual equipo de fútbol o tal o cual teléfono móvil?

    Este sacerdote, la congregación a la que pertenece (que, por cierto, gestiona una empresa de sanidad privada que factura 25 millones de euros al año y no ha querido atenderlo) y así subiendo hasta el mismo papa de Roma sabe que no hay un dios. Pero el negocio debe continuar. También sabe el presidente de Apple que no necesitamos tener un iPhone, pero si lo dijera se hundiría el chiringuito.

    La que has descrito es la verdadera religión: un engaño.

    Cuanto antes veas la luz, antes te librarás de tus dudas y tus conflictos.

    De nada.

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  6. Más o menos esto es lo que yo pensaba a raíz de esta repatriación.
    Luego, en un funeral, con el cuerpo del fallecido en medio, el curilla insiste en hacer ver a la familia que no debe haber pena alguna por el fallecido, que este ahora está en un lugar mejor, con dios, que es un momento de alegría y nosecuantas más patrañas que sueltan por sus bocas...
    Gracias a esta repatriación, ahora veo que efectivamente no creen en dios ni los curas.
    La fe, mientras esté sano, toda la que quieras. Cuando algo malo me ocurra, entonces me encomiendo a la ciencia.
    Iglesia hipócritas.

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  7. Se te ve el plumero10 agosto, 2014

    Este artículo lo escribes aparentando estar desde una posición neutral, pero no lo consigues. Yo interpreto que lo que más te molesta es la falta de fe. Ni el derroche, ni la postura del Gobierno. Te ofende que no sean tan católicos como tú eres Jesús María.

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    1. Ja ja ja.... Gracias por estos momentos de humor.

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