viernes, 27 de febrero de 2015

La ´Mota del Ebro´ una defensa que no defiende de las avenidas.


El ser humano cuando se encuentra sin respuestas ante lo desconocido suele recurrir a argumentos tan simples como absurdos. Un ejemplo de ello lo estamos viviendo con las crecidas del Ebro a su paso por La Rioja.

Para alguien que lleve casi un mes sin poder pisar su parcela agrícola (como me pasa a mí) porque está inundada por las aguas del Ebro, las explicaciones que voy a dar es posible que no le convenzan…Puede en ese caso dejar la lógica aplastante a un lado, olvidarse del sentido común y optar por buscar otras respuestas en la rumorología, la religión...En la mitología o en la desinformación.
El consuelo irracional está al alcance de cada uno de nosotros, sólo hace falta creerselo.

Si el Ebro ha desbordado sus defensas anegando cientos y miles de hectáreas no es porque su cauce esté con “más o menos gravas”. No es porque lleve más o menos años sin “limpiarse”…Ni porque en algunos puntos se localicen más o menos islas con vegetación.

Tampoco se ha desbordado porque los “ecologistas” tengan en casa un mando teledirigido para generar crecidas, ni mucho menos porque la opinión de estos colectivos consevacionistas sea tenida en cuenta para definir la política hidráulica, ya que muy al contrario, la administración nunca ha hecho caso de lo que digan los ecologistas sobre la gestión de los ríos y sus riberas. ¡Cuánto mejor nos iría de habérselo hecho!.

Tampoco es cierto, ni mucho menos, que la Confederación Hidrográfica de Ebro suelte agua de los embalses para que las inundaciones afecten a determinados territorios y no a otros… Como si para proteger el Pilar de Zaragoza permitieran la inundación de la huerta Calahorrana.
Las cosas no funcionan así.
El agua de los pantanos la sueltan - o la retienen- con la mejor voluntad y como única solución, porque cuando en una botella de dos litros de capacidad entran dos litros de agua, ya no cabe más. Ni tan siquiera una gota. Es una cuestión de física.
Del mismo modo que es una cuestión de pura física el hecho de que un cauce que en su máxima capacidad puede permitir el paso de 700 m3 por segundo, no puede soportar más, y cuando llegan 1.400 o 2.000 m3, el cauce revienta…O el agua se desborda…O todo se inunda...O se mana al otro lado. No hay más alternativas. Es de cajón de madera.

Fue la Confederación Hidrográfica del Ebro (en una política de gestión demostradamente errónea) quien decidió hace cuarenta años construir unas murallas a ambos lados del río (denominadas motas, mazones ,caballones o defensas), que no son capaces de contener ni tan siquiera la tercera parte del caudal que estos días ha bajado por el Ebro.
Habrá que aseverar que dicha política es un fracaso; que se falló estrepitosamente cuando se decidió construir los mazones del Ebro tan pegados a su cauce en la mayor parte de su recorrido, dejando al río encorsetado y comprimido en un intento por aprovechar hasta el último palmo de tierra cultivable colindante al río.
Es la contrastada avaricia humana. La misma que siempre termina por romper el saco en todas las facetas de nuestra existencia.

El río más caudaloso de la Península Ibérica (el Ebro) se dejó constreñido en un cauce de poco más de 100 metros de anchura en muchos tramos, pretendiendo transformar una llanura aluvial de inundación de cientos y miles de hectáreas en un irrisorio canal de desagüe con aspecto de canalera.

Grave error menospreciar la fuerza del Ebro, porque cuando concurren circunstancia favorables como las que se han dado este inicio de 2015; lluvias copiosas y constantes, unidas a grandes nevadas en cabecera que se derriten posteriormente con las lluvias y temperaturas primaverales, nada se puede hacer. No hay quién lo sujete, y esa mixtura de precipitaciones y temperaturas no deja de ser una situación climatológica nada anormal por otra parte.

Ante la evidencia de la realidad, lo que no se puede hacer es esconder la cabeza como el avestruz y ver la pajita en el ojo ajeno y no la descomunal viga en el propio. Mucho menos pretender que el desbordamiento que ha convertido Alfaro en un océano sea consecuencia de unas toneladas de gravas en una u otra curva. No señores, para nada.

Las inundaciones y sus consecuencias son responsabilidad directa de una nefasta gestión a base de defensas (mazones) que propicián una fuerte velocidad en el río, lo que supone mayores daños cuando las defensas ceden o se socavan.
Unas defensas o mazones, que no impiden la inundación por capilaridad de bastas extensiones de terreno (sin necesidad de que se sobren), ya que es imposible evitar que la capa freática ascienda en consonancia con el cauce del río, con el agravante de que la defensa o mazón, (cuando este nivel baja en el propio cauce) impide la rápida retirada de las aguas de los cultivos, sometiendo a los mismos a largos días de inundación, que pueden suponer la muerte por asfixia de los sistemas radiculares de algunas plantaciones de frutales y cultivos leñosos.
Los mazones se convierten en estos casos en trampas mortales para muchos cultivos.

Si nos contentamos con los cantos de sirenas de los Gobiernos de Navarra, La Rioja y Aragón solicitando a la Confederación Hidrográfica del Ebro una limpieza urgente de gravas en el Ebro, nos estaremos conformando con que nos llamen “bobos” en la cara.
Retirar gravas de aquí y de allá, talar los árboles de las riberas…Dejar el cauce del Ebro como un canal ni se puede ni se va a hacer, pero lo peor es que aunque se hiciese no serviría de nada. Tan sólo sería útil para dilapidar millones y más millones de euros públicos, los mismos que la Confederación Hidrográfica del Ebro gasta año tras año de forma absurda en mantener su demostrado error; en mantener unas defensas que no sólo no solucionan el problema sino que lo acentúan.
Con todo el dinero tirado en las últimas décadas reparando mazones, indemnizando y reconstruyendo infraestructuras dañadas se podrían haber comprado todas las tierras colindantes al cauce y crear zonas de inundación controlada...Y sobraría dinero.

Llegados a este punto cabe preguntarse si existe alguna solución a este dilema. Preguntarse si realmente por quitar gravas un canal de 100 metros de ancho por siete metros de alto va a pasar a desalojar 2000 m3 por segundo. ¿Este mar que ven en la fotografía de hoy mismo en Alfaro cabe por un canal? ¿Es cierto que por limpiar el cauce el aumento de la capa freática va a dejar de inundar por capilaridad cientos de hectáreas?. ¿No es un "engañabobos" la pretensión de que por eliminar gravas y árboles las defensas van a dejar de sobrepasarse y resquebrajarse cuando baje el doble - o el triple- del caudal que estructuralmente pueden soportar?

¿Hay soluciones a este problema?...Por supuesto. Remedios hay para todo y situaciones similares se han solucionado en países del norte de Europa.
Tenemos técnicos muy preparados y bien pagados en las administraciones públicas para proponer soluciones técnicas, que no van a ser baratas, pero tampoco es barato el destrozo y las pérdidas económicas de una situación que en algunas zonas de La Rioja -como Alfaro- es endémica y recurrente.

Que se pongan a pensar y que los dejen trabajar. Por cierto en algunos sitios ya están trabajando en ello:

http://www.fnca.eu/guia-nueva-cultura-del-agua/agua-y-ecosistemas/las-crecidas-de-los-rios-y-las-inundaciones-fenomenos-naturales-a-gestionar/restauracion-del-territorio-fluvial-como-prevencion-a-las-inundaciones-algunos-ejemplos

http://www.aragon.es/estaticos/GobiernoAragon/Organismos/InstitutoAragonesAgua/Documentos/Areas_Tematicas/01_Informaciones_IAA/Documentos/PME/TOMO+45B.PDF

¿Todo este agua la pueden sujetar dentro del cauce las defensas actuales del Ebro?....Es sencillamente imposible

11 comentarios :

  1. Tirando de Beta28 febrero, 2015

    Las crecidas históricamente se han producido entre Noviembre y abril. Lo que se hacía antes de las defensas es cultivar las riberas entre Abril y Noviembre, y los otros meses dejar reposar la tierra. Pero ahora somos más chulos que un ocho y queremos hacer lo que nos de la gana todo el año, y para poder hacerlo que se paguen miles de euros de todos en reparaciones de motas y dragados.

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  2. Añado la recién publicada y recomendada "Guía de Buenas Prácticas en Gestión de INUNDACIONES. Manual para gestores", de Alfredo Ollero.
    http://contratoderiomatarranya.org/documentos/Guia_BB_Gestion_inundaciones.pdf

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  3. Excelente post. Muy ilustrativo y muy didáctico. A ver cuándo conseguimos que cale el mensaje, sobre todo en los que mandan. Os invito a leer mi post sobre el tema: http://josecosteroequo.blogspot.com.es/2015/03/empeze-este-blog-hace-un-par-de-anos-y.html?spref=fb

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  4. Desde mi profunda ignorancia, tenía curiosidad por saber si había algún motivo para estas inundaciones. Su blog me ha solucionado las dudas. Muchas gracias.

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  5. Enhorabuena: gran post. Claro y directo. Ojalá lo lean quienes lo tienen que leer.
    Si, claro que existen soluciones. Solo hace falta que nuestros gestores las quieran aplicar. Aquí va un buen ejemplo
    http://contratoderiomatarranya.org/documentos/Guia_BB_Gestion_inundaciones.pdf

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  6. Un artículo excelente.
    La experiencia, tanto en Estados Unidos como en los países mediterráneos, ha demostrado que la mejor manera de luchar contra las inundaciones, pasa por dejar libres los cauces y las zonas de influencia directa de los mismos de cualquier tipo de construcción pues, aunque nunca puede saberse con bastante antelación cuándo va a llover, cuánto y donde, si se sabe siempre por dónde va a correr el agua. Por ello, los esfuerzos deben dirigirse a dejar libres los cauces y zonas de influencia directa de los mismos, de construcciones de todo tipo. De esta manera se permite el discurrir natural del agua, además de reducirse sustancialmente el riesgo para las personas y sus propiedades.

    Asimismo, también es necesario que, una vez se eliminen esas construcciones, se proceda a la restauración ambiental de esas áreas, mediante la plantación de árboles y arbustos de ribera autóctonos pues, a parte de suponer una mejora ambiental considerable, está demostrado que el bosque ribereño resulta especialmente útil para paliar los efectos de las avenidas e inundaciones, al contribuir eficazmente a reducir la velocidad del agua y favorecer la infiltración.

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  7. Las avenidas o crecidas de los ríos, son un fenómeno recurrente y natural. Cuando se construye un puente, los ingenieros saben que lo deben hacer de unas dimensiones tales que pueda soportar estas avenidas, de ahí que, por ejemplo, si miramos los puentes de la autopista y la N-232 sobre el Cidacos, veremos que tienen una longitud y una altura tales que, en caso de avenida, toda el agua que baje por el río pueda pasar bajo el puente. Esos puentes, para la insignificancia del caudal del Cidacos durante casi todo el año, pueden parecer excesivamente grandes, pero como la infraestructura que deben soportar (la N-232 y la autopista) tienen que durar muchos años, si los hicieran más pequeños, cualquier avenida pequeña podría dañarlos.
    No estoy seguro del dato, pero creo que están diseñados para soportar una crecida con un período de retorno de 200 años, lo que significa que cuando los ojos de esos puentes se llenen de agua, la crecida resultante va a ser de miedo.
    Ahora, si comparamos el puente de la catedral con esos dos puentes, veremos que, en caso de crecida con ese período de retorno, 200 años, el agua saltará por encima.
    La construccción de ese puente (el de la catedral), que sólo permite el paso del río por más o menos la mitad de su cauce, y que tiene un dique que va desde su parte más alejada de la catedral hasta la fuente de los Trece Caños, provocará un embudo por el que el agua saldrá a una velocidad extraordinaria, generando daños cuantiosísimos, tanto por el efecto de la velocidad, como por la altura a la que llegue el agua, que provocará la inundación de todo el parque del Cidacos, de buena parte de las construcciones hechas bajo el nivel de la calle Mediavilla y de esa semiurbanización sin acabar ejecutada bajo el nivel de la Avda. de Numancia.
    En definitiva, si nos metemos en el cauce mayor del río, sea el Ebro o el Cidacos, cuando las avenidas se produzcan, el río reclamará toda la anchura de su cauce natural para poder discurrir, y lo que en ese cauce se encuentre será arrasado sin remedio.
    No ya la mejor, sino la única política posible para evitar esto, es el respeto a la Naturaleza, y la comprensión de sus necesidades. Si el río lleva millones de años corriendo por su cauce, nada ni nadie puede arrebatárselo. Si lo que que se quiere es explotar ese cauce mayor para cultivarlo, por la presencia en él de ricas tierras de cultivo, habrá que considerar que regularmente se inunde, con el perjuicio que ello suponga para el que lo haga, y sabiendo que esa inundación también va a dejar una importante carga de limo con aportes de materia orgánica y mineral que favorecerá futuros cultivos.
    Es el precio que hay que pagar, y ese precio sí que es inevitable.

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  8. Hace unos cuantos años, viajando por el norte de Italia, me llamaron la atención unas motas, como las de aquí, pero en vez de pegadas al río, estaban más alejadas, supongo que era la estrategia para dar espacio al río, pero sin dejarlo que corriera libre por la llanura. De todo hay que aprender.

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  9. Colegio Oficial de Geólogos05 marzo, 2015

    Madrid, 4 de marzo del 2015.- El Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG) considera que la principal medida para prevenir las inundaciones son los mapas de riegos naturales. “Las inundaciones son un proceso natural de ocupación de la llanura de inundación, la responsabilidad de los daños por inundación es de los que construyen o dejan construir en zonas inundables”, indica el Colegio.



    Por ello el ICOG ha solicitado al Ministerio de Fomento que promulgue un Real Decreto para el desarrollo reglamentario de la vigente Ley del Suelo, por el que “se exija específicamente la ejecución de mapas de riesgos naturales”, en relación al apartado 2 del artículo 15 de la propia Ley del Suelo.



    En ese sentido, el Colegio recuerda que la vigente Ley del Suelo, establece en su artículo 12 la “obligatoriedad de incluir mapas de riesgo” en los Planes Generales de Ordenación Urbana (PGOU). “Es necesario establecer un estudio de riesgo de inundaciones en las zonas afectadas y en función del tipo de avenida, planificar el territorio”, apunta el ICOG.



    Asimismo, el ICOG pide que se modifiquen “todos los Planes Generales de Ordenación Urbana, de los municipios afectados por la inundaciones, una vez que se aborden las medidas de contención de avenidas estructurales, mediante una realización de adecuados mapas de riesgos naturales” para que “la ordenación futura del territorio impida que se produzcan inundaciones en las zonas de desarrollo urbanístico”.



    Inundaciones en el Ebro



    En el caso concreto del río Ebro, el problema de estas inundaciones extraordinarias se ha visto agravado por la instalación de diques laterales o motas en determinados puntos de cauce. “Estas motas primero se construyeron para proteger los pueblos y después para proteger las fincas inundables al otro lado del rio, es este tipo de estructuras las que han aumentado en algunos puntos las subidas de Ebro”, asegura el Colegio de Geólogos.



    “En Alemania, en situaciones similares tienen motas en los cauces en el lado de las poblaciones a proteger y no en el de enfrente y dejan esas fincas como áreas de desbordamiento preferente para las que hay luego un plan de indemnizaciones para los agricultores en caso de avenida”, explica el ICOG.



    “La solución, por tanto, en línea por lo sostenido por el colectivo de especialistas de ebroNautas, pasa por una revisión en profundidad del trazado de las motas actuales y una reordenación de los usos agrícolas de las zonas inundables”, destaca el Colegio.



    Sin embargo, el Colegio de Geólogos opina que el dragado sistemático de los ríos como medida de prevención es “muy negativo desde el punto de vista ecológico y no resiste un análisis coste/beneficio porque tiene un coste inmenso en relación a los daños por inundaciones”.



    Invertir en obras de contención



    Cuando las poblaciones ya están consolidadas, la clave está en “disponer de mecanismos de alerta temprana que permitan evacuar la zona, así como limitar el tipo de construcciones existentes”. A su vez, el ICOG aboga por que los sucesivos planes urbanísticos limiten el “uso de las zonas inundables y adopten una política de seguros, indemnizaciones o expropiaciones si fuera necesario que responda al riesgo real”.



    A ese respecto, el Colegio apuesta por “invertir en obras de contención” como presas de laminación, canalizaciones o excavaciones de contención, “siempre que se respete su impacto medioambiental”. “También hay que gestionar correctamente las existentes, por ejemplo los embalses han impendido que el Ebro se desborde en Cataluña”, puntualiza el ICOG.



    Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG)

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  10. De Josu Herce Lizarraga05 marzo, 2015

    En primer lugar quiero trasladar mi consideración y solidaridad a los vecinos ribereños del Ebro afectados por las últimas inundaciones, deseándoles que reciban pronto las ayudas y compensaciones prometidas por las autoridades centrales y autonómicas para paliar sus pérdidas.

    Decía juiciosamente una compañera hace unos días: “Estos días en los medios de comunicación los vemos (a los políticos indocumentados y demagogos) volver a la carga con estupideces como que antes son los intereses de las personas que el medio ambiente".

    Y tiene razón, porque plantear una polémica “personas / medio ambiente” es erróneo y ridículo. La gente tiene que empezar a comprender que el Medio Ambiente, la Tierra, es nuestra casa, y todo lo que hagamos que dañe al medio ambiente se vuelve contra nosotros, nos daña.

    La Tierra, el Medio Ambiente, es como una pecera, nuestra pecera. Pero los peces de una pecera no son conscientes de lo limitado de su medio y como vierten sus heces en el mismo medio en el que respiran y viven, es su propietario quien debe, periódicamente, cambiarles el agua.

    Pero a nosotros nadie nos cambia el agua. Por suerte la acción de la biodiversidad en los diversos ecosistemas de nuestro medioambiente planetario nos proveen de unos servicios ambientales muy valiosos, aunque raramente valorados económicamente por el hombre, entre los que se incluyen la eliminación o reducción de determinados residuos y la regeneración de sustancias tan vitales para nuestra vida como el oxígeno que respiramos y el agua que bebemos.

    Sin embargo nuestra nuestra pecera también es limitada y todo lo que hagamos que sea nocivo para el medio, la pecera, superando su capacidad regenerativa, nos acaba afectando, por tanto es también nocivo para las personas.

    Por eso la normativa medioambiental, a la que algunos políticos acusan de traba para sus planes de dragados y limpiezas de ríos, no la acaban de comprender porque la Directiva Marco del Agua que no se preocupa sólo de la calidad química de las aguas de los ríos sino de su calidad biológica, el buen estado ecológico, manteniendo la biodiversidad fluvial, y de la calidad geológica, la dinámica de los ríos, está pensando como objetivo último en un medio ambiente mejor para los humanos, para preservar su salud.

    La ocupación de las llanuras de inundación de los ríos mediterráneos por los humanos, además de ser ilegal, alegal o legal consentida, por usurpación del dominio público hidráulico, y con la complicidad de un retraso de 30 años en la la aplicación del Plan Linde de deslinde del DPH, tiene ese claro inconveniente, el ponerse en un riesgo que ha de ser conscientemente asumido y no poder pretender exigir quién se pone en riesgo que sean las instituciones las que les resuelva totalmente las consecuencias de esa situación de riesgo, porque es absurdo, inútil e imposible.

    Si los ribereños y los políticos son tozudos pidiendo nuevos dragados de cauces y no reconociendo, que estas actuaciones, costosas e impactantes, no son permanentes, que habría que volverlas a realizar al cabo de unos años, como ya se han repetido en muchos casos en el pasado, más tozudo es el río, porque tiene una vida más larga, a escala geológica, y acaba restableciendo las condiciones alteradas por el hombre para alcanzar una estabilidad en función de su propia dinámica, deshaciendo los dragados. Por lo tanto, al postre, éstos son inútiles. ( Y SIGO)

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  11. De Josu Herce Lizarraga05 marzo, 2015

    A la par que los dragados son caros (¿quién los debe pagar?), además sus impactos son nocivos para el medio y para el hombre: encajamiento de cauces, hundimiento del freático, afección por desecación de la vegetación de riberas, afección también a pozos y cultivos, erosión remontante en el cauce del río que busca su estabilidad, erosión que puede afectar a infraestructuras en el cauce, como el descabalgamiento de puentes, etc.

    La solución no es intentar adaptar los ríos a nuestros intereses y caprichos ocupando sus llanuras de inundación y canalizándolos, sino intentar adaptarnos nosotros, nuestras necesidades y nuestros aprovechamientos y actividades productivas a la propia dinámica fluvial, evitando o minimizando por otra parte los daños de las inundaciones sobre los cascos urbanos de las localidades ribereñas existentes con protecciones adecuadas, recuperando los sotos y vegetación de ribera y retranqueando motas para liberar superficies para se laminen las inundaciones y reduzca su potencial destructivo.

    Si construimos viviendas e infraestructuras o cultivamos en zonas inundables, somos nosotros los responsables de ponemos en riesgo a nosotros mismos y a nuestras propiedades, salvo que efectuemos cultivos compatibles con la inundación o que, por ejemplo, construyamos palafitos, es decir viviendas altas, con la planta por encima de la altura máxima de inundación, sostenidas sobre pilares y sobre un espacio diáfano sin tabiques, para dejar que circule al agua.

    Recomiendo la lectura de CUIDANDO RÍOS - Alfredo Ollero miércoles, 4 de febrero de 2015 Crecida del Ebro (por fin) y lo de siempre http://river-keeper.blogspot.com.es/2015/02/crecida-del-ebro-por-fin-y-lo-de-siempre.html … (Muchas gracias Alfredo, hacia falta, como siempre en estas circunstancias tu acertada y sabia opinión).

    El actual Consejero de Agricultura y Medio Ambiente de Aragón, Sr. Lobón, ya tarda en sacar del cajón, desempolvar y aplicar el "Plan Medioambiental del Ebro y Bajo Cinca" de una puñetera vez. Plan elaborado en 2005 como respuesta a la riada de 2003, que ya fue sometido a información y participación pública, consensuado científicamente, y fue redactado por la consultora IBERINSA para cambiar el enfoque y planteamientos sobre las riadas y sus consecuencias. Plan que debería extenderse a las otras comunidades Autonómicas del resto de la Cuenca del Ebro.

    En el año 2007 el propio Justicia de Aragón presentó al Gobierno de Aragón una “Sugerencia relativa a la puesta en práctica del Plan Ambiental del Ebro”.

    Nos olvidamos que culturalmente bebemos de las fuentes de Grecia, y Grecia, a su vez, de Egipto. Y Egipto con sus logros, como lo definió Herodoto, era el milagro del Nilo, fruto de sus inundaciones anuales que fertilizaban y enriquecían cada año sus riberas al borde del desierto. Sin las inundaciones del Nilo no habría existido la civilización egipcia, ni sus herederas, entre ellas, la nuestra.

    En conclusión, hay que respetar a los ríos y sus márgenes de libertad, para poder vivir junto a los ríos con seguridad.
    Josu Erce Lizarraga, Biólogo, miembro de la Asociación Española de Ecología Terrestre, con formación en Limnología y en Restauración ambiental de ríos mediterráneos.

    Zaragoza, 3 de marzo de 2015.

    PD: recomiendo también la lectura de estos 2 artículos de 2007 que por desgracia siguen estando de actualidad:
    http://www.ecologistasenaccion.es/article7936.html http://www.ecologistasenaccion.es/article8057.html

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