jueves, 14 de mayo de 2020

La revolución de los burgueses

“Gertrudis, busque la cazuela más vieja de entre el servicio, que me voy a hacer la revolución”


 Entre el grupo de pudientes que estas últimas dos tardes se han bajado a la calle en las vías más exclusivas de la capital de España, resaltan en los plasmas aquellos que se cubren la espalda con nuestra enseña nacional.  Son personas satisfechas  de ser muy españolas y mucho españolas, aunque seguramente no tengan muy claro si Fernando VII gobernó antes que Isabel II o si fue al revés, ¡Que pudo ser!…Cosas más raras se han visto.
Son españoles por gracia de Dios, sin hacer nada más,  y seguramente democristianos a su manera, claro, aunque en las materias de respeto a la democracia y a la salud del prójimo no parecen muy dispuestos.

Esta tarde en Núñez de Balboa, pleno corazón del barrio rico de Madrid, está previsto que el Coronavirus firme palos de Golf, raquetas de Tenis, camisetas de Adidas, y reparta algún que otro contagio entre los burgueses que allí se arremolinen incumpliendo el Estado de Alarma, en la Comunidad Autónoma con mayor número de muertos y afectados por la pandemia.
Serán tan solo un par de calles, pero con vecinos bien dispuestos a emular su particular Gamonal pijo.

Una fiesta anarquista protagonizada por madrileños con alto nivel adquisitivo  que ya no pueden soportar más la fase 0.  Que no están acostumbrados a ir por detrás, y han decidido optar por la calle del medio. La de la insurrección contra el sistema.  
Una  "cuqui-revolución" de los del seguro médico privado contra el Estado de Alarma sanitario, para poner en valor la voluntad individual capitalista  frente al bien común. 
Una revolucionaria primavera de Kenzo, que dentro de hora y media será  “aplastada” por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que ayer ya denunciaron a 13 personas por incumplir el Estado de Alarma. Sancionadas por celebrar una cacerolada ilegal, que perfectamente pueden expresar desde sus terrazas libremente.
Eso mismo (expresarse en libertad dentro de la ley)  es lo que llevan dos meses haciendo los que aplauden a los profesionales de la sanidad; ejercer su libertad de expresión sin poner en riesgo a nadie.  Porque lo que realmente está prohibido no es manifestar descontento por la gestión de la crisis, sino el hecho de salir a la calle incumpliendo el Estado de Alarma en una ciudad como Madrid, que está en Fase 0. 

Alentando con sus declaraciones estas concentraciones irresponsables se encuentra la propia presidenta de la Comunidad de Madrid, que se está cubriendo de gloria con la crisis del Covid-19, eclipsando al mismísimo Pablo Casado, que lleva toda la crisis dando  palos de ciego entre tanta estridencia de su compañera de partido.

También Isabel Díaz Ayuso está tapando con sus excesos el trabajo serio que otro de sus compañeros (Martínez Almeida) ha realizado desde el sentido común y el esfuerzo.  Todo queda oculto bajo Ayuso…La mediocridad de Casado y las grandezas del alcalde de Madrid.
Es algo tremendo.

El propio Pablo Casado, en su desnortada travesía, se ha abrazado a la presidenta poniéndola como ejemplo de gestión.
Ha llegado a afirmar que si él estuviera gobernando España haría lo mismo que Ayuso está haciendo en Madrid. Vamos, desacreditar a las instituciones y poner en riesgo con sus declaraciones (y su conducta)  la seguridad sanitaria de millones de personas. Mal referente se ha buscado el máximo representante del Partido Popular.

Hoy mismo hemos conocido que la Comunidad de Madrid ha gastado 32 millones de Euros en la compra de 14 millones de mascarillas que se reparten desde hace dos días en las farmacias de la capital, las cuales llevaban falsificados los sellos de calidad. La empresa suministradora ha eliminado hasta su página web.
Este “error” -de 32 millones de euros- supera en entidad y cualidad a otros pufos que el resto de administraciones han sufrido, y transforma en viga la predisposición del Partido Popular para ver solamente las pajas del ojo ajeno.
La realidad es que los fallos, los errores y las estafas de desalmados oportunistas, acechan a cualquiera y todos somos humanos.No son cuestiones para tirarse a la cabeza. 

Lo que nadie puede negar a estas alturas es que la revolución del Gamonal pijo tiene como musa a  "Nuestra Señora de Ayuso", que inconscientemente encabeza la revuelta emulando a “la libertad guiando al pueblo” de Eugéne Delacroixe ,  pero sin la menor necesidad de enseñar un pecho.
Ella es así. Como un imán. 

2 comentarios :

  1. Estaba todo visto, pero No

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  2. lo raro es que no se pongan guantes, la manicura está a una pasta por esas zonas

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