La semana pasada se anunciaba la lista de candidatos del Partido Popular de La Rioja, para las próximas elecciones generales del 29 N.... y en un puesto de relleno, aparecía la actual alcaldesa de Calahorra. La gran ocasión para sacarla del lío.
Mónica Mercedes Arceiz, como referente de la inconsciencia que es, no tiene la culpa de que por una carambola del destino...terminara ella al frente de la alcaldía, en el Ayuntamiento de Calahorra. Y se quiere largar.
Sufre ahora las consecuencias generadas por los verdaderos responsables de esta dramática circunstancia para la ciudad, que son única y exclusivamente los que le votaron. Una amalgama indescriptible, cuya falta de criterio ha sumido a Calahorra, de nuevo, en la más absoluta mediocridad.
Hace poco más de un año, cuando ya era palmaria y evidente la incapacidad de Arceiz para gobernar una ciudad del calibre de Calahorra...también era palmaria la estupefacción que sus actos y declaraciones generan entre los dirigentes de su propio partido. En ese momento, le adelanté a María Teresa Antoñanzas, que ella sería el relevo de Arceiz. Me dedicó una de sus mejores sonrisas arcaicas y lo negó, sin mucho entusiasmo. Mariate sonríe mucho y bien...y niega de maravilla.
Sin embargo, pasito a pasito, Arceiz busca desesperadamente la salida de un laberinto en el que acabó encerrada sin verlo venir. Busca a toda costa escapar del incómodo tinglado de ser alcaldesa de Calahorra. Y ha encontrado una oportunidad de oro para largarse, en la húmeda posibilidad de que el satánico Pedro Sánchez no consiga armar un gobierno en Madrid.
Esa es la escapatoria que el PP de La Rioja ha urdido para Arceiz. Le han enseñado la puerta de salida al colocarla en el número tres en la lista al Congreso de los Diputados.
Si esta operación resulta bien, matarán dos pájaros de un tiro; por un lado se la quitan de encima a ella y a su nefasta gestión, y por otro intentarán colocar al frente de la segunda ciudad a una persona mucho más disciplinada, reflexiva y confiable…( Mariate) .
Hoy por hoy, las posibilidades de que Mónica Arceiz consiga en las urnas un escaño para el Congreso de los Diputados son ilusorias. Pero no es menos cierto, que lo que seguramente le van a negar las urnas el 29 N, se le puede dar por la puerta de atrás con maniobras políticas póstumas. Y es precisamente en una de esas maniobras, en la que ha depositado toda su confianza el PP de La Rioja.
Confían en que tras las elecciones del 29 de noviembre, la unión entre el Partido Popular y los fascistas de VOX sumen más de 175 diputados, y formen una coalición ultraconservadora de gobierno, -presidida por el amigo del narco gallego-, en la que posiblemente habría una cartera disponible para Cuca Gamarra, que podría dimitir de su escaño...con lo que inmediatamente, Mónica Arceiz pasaría a ser diputada en Cortes. Un puesto que compatibilizaría ( pese a que los propios estatutos del PP lo prohíban) con el de alcaldesa de Calahorra hasta mayo de 2027.
Perpetrada la operación, Arceiz anunciaría su renuncia a la alcaldía, contando todas esas milongas, que ya nos conocemos de momoria; "centrarse más en su escaño en el Congreso", "defender y trabajar por la ciudad desde Madrid" y bla, bla, bla….
A partir de ese anhelado momento, entraría en el tablero de juego María Teresa Antoñanzas, encabezando la lista del PP a la alcaldía de Calahorra y pasando a engrosar la larga lista de concejales y concejalas calagurritanas que al mismo tiempo han sido diputados regionales, vicepresidentes del Parlamento de La Rioja , e incluso presidente en una ocasión. Una feliz paridad de cargos, que tendría el resultado anhelado...Salvar a la soldado Arceiz.
Advertencia: Este es un artículo de política ficción, en el que los personajes, sus nombres y circunstancias están novelados.

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